Por Gabriel Nicolás

Uno de los errores más comunes en el entorno empresarial es considerar que la publicidad y la promoción son costos, cuando en realidad son una inversión.

En tiempos de incertidumbre y crisis económicas, las empresas tienden a reducir sus gastos, y uno de los departamentos más comunes por los que empezar es el de marketing y comunicación. Pero ¿crees que será lo más efectivo? ¿terminarán los problemas en la empresa? Reducir costos, no significa ganar más. Aunque el margen de beneficios sea mayor, seguramente no estarás vendiendo más, no estarás creciendo más.

Cuando el mercado es más competitivo, hay que diferenciarse de los competidores para poder conseguir el triunfo, conseguir la venta de nuestro producto. No hay que olvidar que, a pesar de que las ventas hayan disminuido… ¡el cliente sigue consumiendo! Aunque de forma diferente: buscando más información para comparar y buscando beneficios que justifiquen su compra. En estas circunstancias surge el momento idóneo para mostrar nuestra profesionalidad, trabajar en equipo apoyando al departamento de comercialización y por supuesto, dar a conocer nuestra actividad y nuestros productos. En definitiva; comunicar a nuestro público que somos la mejor opción para satisfacer su necesidad. Si posees una ventaja competitiva y no la comunicas, no posees nada.

Ponte en la mente del target y piensa, si no conoces un producto y no lo ves ¿cómo sabrás que existe? Parece algo muy lógico verdad, ¿quizás demasiado como para haberlo obviado y pasarlo por alto?

Entonces, la publicidad tiene múltiples efectos, pero sobre todo debe tener objetivos. Si la campaña está adecuadamente planteada, cualquier inversión está justificada. No todas las acciones publicitarias tienen las mismas metas (promoción, branding, lanzamientos…), pero suelen coincidir en el fin con el que fueron planteadas. Al final, la publicidad sirve para empujar la balanza a favor de nuestra marca y productos, incrementar ventas y posicionar nuestra marca. Recordemos siempre que una decisión de compra tiene más condicionantes emocionales que racionales.

-Impacto positivo: Si algo caracteriza al sector publicitario es la creatividad, la cantidad de ideas que nos emocionan, que nos sacan una sonrisa. Plantea tus campañas de forma que provoque una emoción o experiencia sobre tu público, aprovecha el impacto para posicionarte de forma positiva en su día a día.

 

-Despierta interés: ¡Hola soy la mejor marca para satisfacer tu necesidad porque… ! Preséntate de una forma atractiva ante tu target. Cuando algo despierta nuestro deseo por saber más o probar algo, el interés por nuestros productos o servicios viene seguido. Si eres capaz de hacerles sentir curiosidad por tu empresa, ya eres parte de sus marcas de interés.

 

-Motiva a la acción: ¿Por qué, por qué y por qué? Sin motivación no hay deseo. En este caso, la acción se ve ampliada, no sólo a la compra sino a la búsqueda de información, a la comparación… Debes comunicar a tus clientes potenciales cuáles son tus beneficios o ventajas competitivas y porqué debe elegirte. Desde el momento en el que un consumidor te considera parte de sus alternativas ¡no debes dejarlo solo! Debes investigarlo, motivarlo en su día a día.

 

– Añade valor a los productos: ‘Yo ofrezco cosas únicas, las mejores para ti’ . Los clientes sabrán valorar tus acciones promocionales y aumentarán la imagen positiva hacia tus artículos. Una comunicación bien dirigida o una promoción bien planteada es el diferenciador que el usuario recibe como única forma de satisfacer su necesidad. (La publicidad incluirá matices inconscientes de tu marca en su mente y por consiguiente, en tu producto).

 

-Diferencia a las empresas: ¿Eres diferente que la competencia? Sí, pues comunica por qué. La publicidad ayuda a las marcas a posicionarse en la mente de los clientes creando familiaridad. Diferenciarse en un mercado competitivo no es un consejo, ¡es una necesidad! No dejes que empresas competidoras de tu sector te ganen terrero, piensa dónde y cómo encontrar a tu target y posiciona tu marca.

 

-Motiva a la compra: Una buena campaña de promoción y publicidad puede ser el empujoncito que le falta al consumidor para comprar o cambiar de marca. Es el último paso para conseguir la venta. ¿Vas a rendirte ahora?

Una reflexión final que podría resumir la inversión publicitaria es el “círculo virtuoso de la publicidad”. ¿En qué consiste? A mayores ventas, recibiremos mayores recursos para invertir en publicidad y a su vez, esta inversión publicitaria nos ayudará a conseguir aumentar las ventas de tu empresa.

Tu empresa, ¿invierte en publicidad? Si no lo haces, o dudabas si estabas haciendo lo correcto, ¿necesitas más motivos para empezar o seguir haciéndolo?