El Congreso Cartagena Inspira compartió algunos datos clave sobre la importancia de la Economía Naranja en la región. Este concepto, ideado por Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez del BID, comprende lo que se conoce como industrias creativas, industrias culturales o industrias protegidas por el derecho de autor. En todas estas actividades, la creatividad, las artes y la cultura son la materia prima; todas se relacionan con los derechos de propiedad intelectual (en particular con los derechos de autor); y, finalmente, todas cumplen una función directa en una cadena de valor creativa: artistas y creativos individuales, emprendedores, colectivos artísticos, empresas, crean las ideas nuevas que posibilitan nuevos negocios.

Algunas cifras pueden ayudar a dar una idea de la importancia de esta economía. Hace una década representaba el 6,1% de la economía global. Asumiendo como estable esa proporción, puede decirse que para 2011 rindió 4,3 billones de dólares: más del doble que los gastos militares del mundo. Entre 2002 y 2011, las exportaciones de bienes y servicios creativos experimentaron un crecimiento del 134%. Este sector, además, sufrió mucho menos que otros los efectos de la crisis mundial de 2008: sus ventas se contrajeron apenas un 12% en 2009, mientras que en el mismo año, las ventas de petróleo de los países miembros de la OPEP cayeron un 40%.

En América Latina y el Caribe, la economía naranja sería comparable a la economía del Perú, con 175.000 millones de dólares, además de constituir una fuerza laboral de más de 10 millones de empleos.

Sólo en Colombia, la Economía Naranja genera 600 millones de dólares al año y 800.000 empleos directos e indirectos. El sector es aún más importante que el café para la economía colombiana y es el segundo rubro de exportación.